Cuando se planifica un viaje intercontinental, la primera parada no suele ser el aeropuerto, sino la web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Al teclear «¿Es seguro viajar a Madagascar?», el viajero medio se encuentra a menudo con una letanía de advertencias: «criminalidad generalizada», «riesgo de agresiones», «evitar desplazamientos nocturnos». La reacción inmediata es el miedo. Madagascar se archiva como un destino «demasiado arriesgado» y, a menudo, se reserva un vuelo a Miami, Ciudad de México o Río de Janeiro.
Sin embargo, existe un gigantesco «no dicho» en esta narrativa. Un paradosso estadístico y sociológico que merece ser analizado: ¿por qué percibimos como letal a un país africano con tasas de homicidios moderadas, mientras consideramos «normal» viajar a naciones occidentales o sudamericanas que registran verdaderas guerras urbanas a diario?
En este artículo, con datos reales, intentaremos desenmascarar la hipocresía de ciertas advertencias diplomáticas (fruto a menudo de una política de desresponsabilización) y compararemos la realidad malgache con gigantes del turismo como Estados Unidos y México.
La seguridad no es un hecho puramente objetivo; es una sensación. Y esta sensación está manipulada por dos factores principales: la familiaridad cultural y la cobertura mediática.
Si encendemos la TV y escuchamos sobre un tiroteo en una escuela de Estados Unidos o un ajuste de cuentas entre pandillas en Los Ángeles, nuestro cerebro procesa la información como «crónica interna americana». No pensamos: «EE.UU. es un país en guerra, no debo ir de vacaciones». Pensamos: «Es América, estas cosas pasan». Hemos normalizado la violencia occidental.
Por el contrario, África es el continente de lo desconocido para el occidental medio. Si un turista es agredido en Nosy Be o Antananarivo, la noticia no se trata como un suceso policial, sino como un riesgo geopolítico. Se activa la alarma general y el prejuicio colonial de que «allí abajo no hay ley».
El peso específico de un muerto Existe un cínico cálculo matemático en la percepción del riesgo:
Este desequilibrio cognitivo es el primer enemigo de la economía turística de los países en vías de desarrollo.
Vamos al corazón del problema: los datos. Para responder a si es seguro viajar a Madagascar, debemos compararlo con destinos socialmente «aceptados».
EE.UU. es la primera economía del mundo, pero tiene un problema de violencia endémica que haría palidecer a muchos estados africanos. Según datos del FBI y el CDC, la tasa de homicidios oscila entre 5 y 6.5 por cada 100.000 habitantes. Pero si hacemos zoom en ciudades turísticas:
En América hay más armas que habitantes. Los tiroteos masivos son eventos semanales. Sin embargo, ningún consulado europeo escribe en letras mayúsculas: «NO VIAJEN A MIAMI». Escriben: «Ejerzan precaución».
México es uno de los destinos más amados. Tulum, Cancún, CDMX. ¿La tasa de homicidios nacional? Alrededor de 25-28 por 100.000 habitantes. Hablamos de cinco veces la tasa de EE.UU. e inmensamente más alta que la de Madagascar. En muchas áreas, los cárteles controlan el territorio y ha habido tiroteos en resorts de Cancún a plena luz del día. Lo mismo aplica para Brasil o Jamaica. Aun así, los vuelos al Caribe van siempre llenos.
Los datos sobre Madagascar son más difíciles de obtener con precisión suiza, pero las estimaciones de la UNODC (Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) y el Banco Mundial sitúan históricamente la tasa de homicidios intencionales en una franja mucho más baja, a menudo estimada entre 0.6 y 2.1 por cada 100.000 habitantes.
Incluso triplicando estos números para compensar la falta de denuncias en zonas rurales (donde actúan los Dahalo, ladrones de ganado), no nos acercamos ni mínimamente a la masacre diaria de ciertas zonas de Latinoamérica.
La violencia en Madagascar es diferente:
¿Por qué las alertas de viaje (Travel Advisories) parecen tan desproporcionadas?
La teoría de «Cubrirse las espaldas» (Liability) Los Ministerios de Exteriores operan bajo un principio burocrático de máxima cautela defensiva.
Es el clásico lavarse las manos. Para un funcionario en una oficina climatizada en Europa, clasificar un país africano como «Riesgo Alto» es la opción más segura para su carrera, aunque no sea la fotografía real del país.
El efecto amplificador de los medios El periodismo vive del clic y del miedo.
Como las «buenas noticias» no son noticia, la única narrativa que sale de Madagascar es la de las (raras) tragedias, distorsionando la realidad.
Si queremos ser honestos al responder si es seguro viajar a Madagascar, debemos dejar de mirar películas de acción y mirar la realidad logística. ¿Es Madagascar menos seguro que EE.UU.? Sí, pero no por los motivos que crees.
El mayor riesgo para un turista en Madagascar no es recibir un disparo. Es:
La percepción de inseguridad deriva de la fragilidad del Estado (falta de policía, luces, hospitales), lo cual es «inseguridad estructural», muy diferente a la «inseguridad criminal» de Caracas.
El pueblo malgache es, por cultura (Fihavanana), uno de los más pacíficos. La violencia no es parte del tejido social urbano como en las metrópolis americanas. No hay «gangs» pidiendo peaje en zonas turísticas.
La criminalidad existente es hija de la pobreza extrema. Un ladrón en Madagascar roba para comer. Un ladrón en una favela o un suburbio americano puede matar por unas zapatillas o un rito de iniciación. Hay una diferencia abismal en la agresividad latente. Sin embargo, la miseria lleva a la desesperación. De ahí nace el aviso de «no caminar de noche». No por francotiradores, sino porque la oscuridad y la falta de policía crean oportunidades para el hurto. Es un riesgo gestionable con sentido común.
En Madagascar el peligro es previsible y evitable. En EE.UU. o México, la violencia es a menudo aleatoria (un tiroteo en un centro comercial).
El turismo lleva divisa directamente a la población local (guías, chóferes, artesanos). Cuando un consulado emite una alerta exagerada tras un evento aislado, se cancelan miles de reservas. Esto crea más pobreza. Más pobreza crea más micro-criminalidad. Es un círculo vicioso alimentado por nuestra percepción distorsionada. EE.UU. puede permitirse tiroteos sin perder turistas; Madagascar paga un precio desproporcionado.
Entonces, ¿es seguro viajar a Madagascar? La respuesta honesta es: ¡Sí!
No es Suiza. No es Disneyland. Es un país pobre con infraestructuras deficientes. Pero etiquetarlo como «meta peligrosa» mientras hacemos cola para ir a EE.UU. o Brasil es un acto de hipocresía intelectual.
Los números dicen que tienes más probabilidades de sufrir un crimen violento en muchas ciudades de América que en la isla de los lémures. El «peligro Madagascar» es, en gran parte, una construcción mental occidental. ¿El consejo? Apaga la TV, lee las alertas con espíritu crítico y confía en operadores locales. Descubrirás que lo único que realmente te robarán en Madagascar es el corazón.
| Indicador | EE.UU. (Grandes Ciudades) | México (Áreas Turísticas) | Madagascar (Zonas Turísticas) |
|---|---|---|---|
| Riesgo Homicidio | Medio-Alto (Armas de fuego) | Alto (Conflicto cárteles) | Bajo (Raros episodios vs turistas) |
| Microcriminalidad | Media | Alta | Baja (Mercados/Centros) |
| Violenza Armada | Muy Alta (Tiroteos masivos) | Muy Alta | Baja (Bandidaje rural localizado) |
| Seguridad Vial | Óptima | Variable | Escasa (Peligro real) |
| Percepción Media | «Normal/Seguro» | «Atención pero OK» | «Extremadamente Peligroso» |
| Causa de Riesgo | Violencia Social/Pandillas | Crimen Organizado | Pobreza/Infraestructuras |
Nota: La prudencia es obligatoria siempre que se viaja, pero el miedo injustificado es enemigo del descubrimiento.